sábado, 7 de febrero de 2009

Mis pensamientos


Hace tiempo que no escribo nada, hoy que tengo un ratito en esta vida tan ocupada, voy a ponerme a ello.

Hace ya algo más de 4 meses que empece la consulta y ya han pasado por ella una cantidad considerable de pacientes, mis agradecimientos a todos ellos por ponerse en mis manos, algunos de ellos inicialmente con un poco de recelo, pero al final ya somos todos como una gran familia.


Nunca me ha gustado la distancia en la relación médico paciente, la empatia sólo es buena en aquellos casos en los que un médico desea sentirse por encima de los demás, y los hay, os lo aseguro. Pero dentro de mi más profunda humildad, nunca me he sentido así. Creo que cuando alguien se acerca a ti con la finalidad de que le ayudes a superar su dolencia, su pena... lo que no puedes hacer es poner una barrera entre nosotros, lo unico que consigues es empobrecer la relación y el interrogatorio clinico.


Hoy me siento contento, porque ha reaparecido nuevamente este gusanillo que tenía cuando hace ya unos 15 años, más o menos, empece a ejercer la medicina, un gusanillo que con el tiempo se ha ido apagando, quizás porque la sanidad y la medicina ya no son lo que eran. En mi consulta habitual hay dias que parezco más un burocrata que un médico, me harto de rellenar papeles y solicitudes para pedir invalideces y utensilios de los más diversos, pero de medicina, más bien poca.


Ahora vuelvo a ejercer de médico, desde otra vertiente, pero en fin, vuelvo a sanar pacientes o al menos lo intento con todas mis fuerzas y mi mayor ilusión, creo que la mayoría de mis pacientes, estan contentos con los resultados, de momento casi todos han conseguido lo que pretendían (100% de efectividad, es la cosa más falsa que jamás ha existido, ya en si es imposible la efectividad absoluta, serianos unos dioses y yo no soy más que un pobre mortal, que le pone interes a lo que hago).


Saludos a todos y es especial a todos aquellos que han confiado en mi para que les ayude a sobrellevar sus dolencias. Como decía nuestra orla de medicina. El medio debe llevar siempre sobre sus hombros la carga del hombre enfermo. O algo así.

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